Nuestra propia película de ciencia ficción

Translation to English at the bottom

Como se dice en México, el corona-virus está hasta en la sopa. Muchas amigas me han llamado para preguntarme si es cierto lo que dicen en las noticias, así que hoy quiero platicarles cómo las cosas han escalado y lo que ha pasado en la última semana.

Desde diciembre se ha escuchado acerca de este virus, yo me enteré por memes porque obviamente hacían alusión a la cerveza y quedarse en casa. Aunque ya se había empezado a propagar el virus y se había declarado pandemia mundial, la arrogancia de nuestro presidente hizo que nos confiáramos; que lo viéramos desde lejos, como se ve una película de terror o ciencia ficción.

Los títulos que dominaban las noticias, hace dos o tres semanas eran principalmente los resultados de las campañas políticas. Y aunque ya se hablaba más de los casos de la enfermedad en Italia y España, hace exactamente una semana estalló la bomba y “me cayó el veinte”.

Yo personalmente iba a hacer un viaje el sábado pasado, pero ese jueves recibí un email avisándome que por cuestiones del coronavirus se cancelaba. Una hora más tarde recibí una llamada en donde me comunicaban que el personal del lugar en donde tenía cita ese mismo jueves había llegado recientemente de un crucero y me daban la opción de aplazar mi cita dos semanas a pesar de que nadie en esa oficina se sentía enfermo.

Más tarde me enteré de que el gobernador de Ohio y Maryland había habían cerrado las escuelas por tres semanas y que la universidad más grande del país, Ohio State University había cerrado sus clases presenciales, limitando a sus estudiantes a sólo clases en línea. La gobernadora de nuestro Estado vecino Kansas anunciando que los estudiantes de todo ese estado no podrán regresar a la escuela por lo que resta del año escolar. Las ligas deportivas nacionales cancelando sus juegos. Los festejos del día de San Patricio que se celebraron el 17 de marzo cancelados, y la lista sigue y sigue.

A medida que iba escuchando las noticias ese jueves -hace ocho días-, me di cuenta de que no era una exageración, que la ficción había alcanzado la realidad, o quizá la realidad había alcanzado la ficción y ahora estábamos viviendo nuestra propia película.

Noticias tan raras como que el papel de baño estaba escaso, que los precios de los geles para las manos estaban en 80 dólares, o que los canceles en los supermercados estaban vacíos. Yo tuve que ir a la tienda para darme cuenta que efectivamente, la gente estaba haciendo compras de pánico y los pasillos de los productos comestibles y de limpieza se veían como las tiendas de Venezuela.

Ayer nuestro distrito escolar comunicó que nuestras vacaciones de primavera, el famoso “spring break” se prolongará por dos semanas más y no podemos entrar a la escuela de aquí a entonces.

Como lo he dicho en otros artículos, el pueblo en donde vivo solo tiene 20 mil habitantes. Estas son cosas que normalmente se ven en las ciudades grandes como Nueva York, Los Angeles o Chicago. Ya hoy contamos en Missouri con la primera victima de la enfermedad y 28 casos confirmados, hace tres días solo teníamos 5 casos conformados, pero tal vez cuando ustedes lean este artículo, será un número distinto.

Todo esto que comento hoy es a nivel local, en mi pueblo y mi Estado, solo multipliquen esto por 50, que son los Estados que forman los Estados Unidos.

No creo que lo peor sea la enfermedad en sí, pero la respuesta del gobierno, la cantidad de información y desinformación de los noticieros y redes sociales, las consecuencias a corto y a largo plazo, el desplome económico y de salud pública.

Cuando pensábamos que lo peor que nos podía pasar era tener pésimos líderes, viene el coronavirus a corroborar la ley de Murphy. Si puede ser peor, será peor…de este lado del muro…y del otro lado del muro.

Translation from Google translate.

Our own science fiction movie

As it is said in Mexico, “the corona-virus is even in the soup”. Many friends have called me to ask if what they say on the news is true, so today I want to tell you how things have escalated and what has happened in the last week.

Since December we have heard about this virus, I found out through memes because they obviously hinted at beer and staying home. Although the virus had already begun to spread and had declared itself a global pandemic, the arrogance of our president made us feel confident; that we see it from far, like a horror or science fiction movie.

The headlines that dominated the news two or three weeks ago were primarily the results of political campaigns. And although there was already more talk of the cases of the disease in Italy and Spain, exactly a week ago the bomb exploded and “it hit me”.

I was personally going to take a trip last Saturday, but last Thursday I received an email informing me that due to the coronavirus it was canceled. An hour later I received a call informing me that the staff of the place where I had an appointment that same Thursday had recently arrived from a cruise ship and they gave me the option of postponing my appointment for two weeks despite the fact that nobody in that office felt sick.

I later learned that the Governor of Ohio and Maryland had closed schools for three weeks and that the nation’s largest university, Ohio State University, had closed its classroom classes, limiting its students to only online classes. The governor of our neighboring state Kansas announcing that students from across that state will not be able to return to school for the remainder of the school year. National sports leagues canceling their games. St. Patrick’s Day celebrations on March 17 canceled, and the list goes on and on.

As I was listening to the news that Thursday – eight days ago – I realized that it was not an exaggeration, that fiction had reached reality, or perhaps reality had reached fiction and now we were living our own movie.

News as rare as toilet paper was in short supply, hand sanitizer gel prices were $80, or grocery store shelves were empty. I had to go to the store to realize that indeed, people were panicking, and the aisles of groceries and cleaning products looked like stores in Venezuela.

Yesterday our school district announced that our spring break, the famous “spring break” will continue for two more weeks and we cannot enter the school from now on.

As I have said in other articles, the town where I live has only 20,000 inhabitants. These are normally seen in big cities like New York, Los Angeles, or Chicago. Today we already have in Missouri the first victim and 28 confirmed cases, three days ago we only had 5 confirmed cases, but perhaps when you read this article, it will be a different number.

All this that I comment today is at the local level, in my town and my State, just multiply this by 50, which are the States that United States has.

I don’t think the worst is the disease itself, but the government response, the amount of information and disinformation from the news and social networks, the short and long-term consequences, the economic and public health collapse.

When we thought that the worst thing that could happen to us was to have terrible leaders, the coronavirus comes to corroborate Murphy’s law. If it can be worse, it will be worse … on this side of the wall … and on the other side of the wall.

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